jueves, 29 de diciembre de 2016

Poema Alfrediano: Parte XXVII

(Mientras Enigine reflexiona
sobre el futuro de los universos,
Alfredo sufre un ataque de ira,
arremetiendo contra las cucarachas).

Alfredo ya no recordaba.
Ya nada sentía,
tan solo odiaba.

Tanta sensación negativa
no cabía en su cuerpo,
lo agrandaba como una onda expansiva.

Sentía que no podía aguantar.
Su cabeza iba a colapsar,
pues su cuerpo, emociones tan negativas,
que le dejaban ansias corrosivas,
necesitava urgentemente purgar.

No era consciente de sus actos,
y solo supo posteriormente
lo que sucedió en términos exactos.

A medida que le latía frenético su gaseoso corazón,
crecía, incrementaba alentado por la tensión.

Mientras tanto, las cucarachas le seguían provocando,
inconscientes ellas de lo que estaba pasando.

De su figura aún más se reían,
girando a su alrededor,
con mofa a su lado se cruzaban.

Alfredo ya era ahora el triple de grande:
<<MIRAD, COMO UN GLOBO SE EXPANDE.>>

<<¿LE PINCHAMOS A VER SI REVIENTA?>>
Decían mientras él seguía alimentando su rencor,
con una determinación violenta.

Aquella acumulación de odio no pasó desapercibida,
cruzó fronteras que las leyes físicas y naturales
supuestamente le tenían prohibida.

Llegó hasta el más recóndito universo,
aquella purga de odio abyecto,
que en un brutal desquite deseaba ser converso.

Cierto ente de pleno lo percibió.
Aunque ya tenía asumido que llegaría este momento,
dicho ente se desesperó.

Y así, Enigine de nuevo se había teletransportado,
y estaba escondido tras unas rocas de la galería ahora,
contemplando este espectáculo que desearía no haber presenciado.

Su tamaño ahora era cinco veces mayor,
que cualquiera de esos seres,
y no daba signos de detener su ardor.

El zorro estaba escondido,
y notaba impotente como cada universo
iba a estar mucho más cerca de ser destruido.

Cuando Alfredo alcanzó su máximo tamaño,
diez veces mayor que antaño,

fue entonces cuando se preparó.
Aquel día nadie de allí nunca olvidó.

Alfredo, ahora convertido en una gigantesca masa,
y tan candente como una brasa,

dejó definitivamente de crecer.
El tiempo se detuvo.
Las cucarachas ignoraban que iba a hacer.

Enigine lo sabía y no podía parar de temer,
por lo que iba a suceder.

Y entonces, con la fuerza de mil bombas
estalló haciendo más ruido que una montaña de trombas.

Fue una explosión cegadora,
de la que cada galería
fue receptora.

Las paredes temblaron,
brechas se formaron.

<<El principio del fin a comenzado.>>
Se dijo Enigine apesadumbrado.

Un gas rojizo
cegó a todos,
hasta al bicho más enfermizo.

Y entonces, se generó la onda expansiva.
La oleada de gas metano más corrosiva,
resquebrajó las paredes como cal viva.

Se formaron grietas irreversibles.
Los muros parecían insostenibles.

Pero nada se derrumbó.
Entonces el gas se disipó.

Las cucarachas se prepararon para lo peor.
Pero respecto a lo que tenían en mente, les había ido mucho mejor.

Ni siquiera el odio más ciego,
ni el ardor, que quemaba como el fuego,

lograron hacerles mermar.
Ni una baja hubo que lamentar.

Se acercó otro purulento ser
a donde la explosión había sucedido,
y como el humo no se había disipado,
habló a Alfredo dirigiendo la mirada a un cráter,

que se había formado,
debido a la fuerza
con la que había explosionado.

<<PARECE QUE NO APRENDISTE LA LECCIÓN.
INTENTAR DERROTARNOS CON TU PESTE,
TE LLEVARÁ A LA PERDICIÓN.

<<PUDISTE HABER APROVECHADO,
Y CON LA CONFUSIÓN INTENTAR HABER ESCAPADO.

<<PERO AHORA HAS PERDIDO TU OPORTUNIDAD.
NOS ASEGURAREMOS DE QUE NO SALGAS DE AQUÍ.
TE PUDRIRÁS EL RESTO DE LA ETERNIDAD.

Solo cuando se disipó del todo el metano,
la cucaracha se dió cuenta
de que había estado hablando en vano.

En el fondo del cráter, Alfredo yacía.
Del cansancio por tal estallido,
ni siquiera se movía.

Estaba completamente dormido,
inconsciente de lo que momentos atrás había sido.

Mientras tanto, Enigine estaba de nuevo lejos.
Había ido a otra dimensión,
cuyas delimitaciones eran cristalinas como espejos.

A su alrededor no podía ver más que caos y destrucción.
La dimensión en sí tenía el mismo aspecto de siempre.
Estaba igual de estable, pero el podía oler la perdición.

Era consciente de que a su alrededor,
los cimientos fundamentales de los universos,
tan solo iban a peor.

<<Si vuelve a sufrir un estallido de furia tal,
los universos comenzarán a degenerar,
y desaparecerán en una estela de destrucción sin igual.

<<Tengo que evitar que sufra otro choque como este.
Debí en aquella prisión haberle ayudado,
jamás tales consecuencias me habría imaginado...
Como no actue pronto, puedo decir adiós a este bello universo celeste.

<<Y pensar que en aquel momento...
le abandoné con tan estúpido argumento...

<<Que tan solo algo de tiempo quería ganar...
y ahora se me está a punto de acabar...

<<¡Pero basta ya de fútiles lamentaciones!
Tengo que actuar pronto, sin más dilaciones.

<<Solo espero que para siempre no me odie,
sería fatal que no me haga caso y me desprecie.

<<Fatal para el, para sus estúpidos humanos,
tan toscos y mundanos,

<<Y también para un servidor...
sin universos, no tendré a donde ir,
y moriré en el vacío... que horror...

<<Todo debe suceder
tal y como planeé
desde que a el le dió por aparecer...

<<Si al menos supiera de donde proviene,
ese producto de falta de higiene...

<<Podría entonces intentar
con al ayuda de su creador
este embrollo arreglar.

<<No hay duda de que en todo caso ya ha expirado.
De lo contrario, su influencia en el universo aún ahora,
se podría haber notado...>>

Y así, se quedó Enigine cavilando,
sobre cosas que más adelante
intentaría a Alfredo acabar explicando.

Lo que no sabía Enigine en esos instantes,
es lo que sentía por Alfredo el pedo.
Emociones en todo caso incipientes,

pero que en un futuro,
probablemente le causasen un apuro.

(El estallido de furia de Alfredo no ha servido de nada...
que pena, hasta yo esperaba que sirviera de algo.
Pero no significa que todo acabe (otra vez) aquí.
Si a caso, falta la parte XXVIII, que tampoco tiene
por qué ser la última. Ahora mismo el poema tiene
más de 3100 versos. Es más largo que Beowulf,
y seguramente mucho más absurdo. En fin,
calidad vs cantidad, aunque para mi mala suerte,
suele ganar lo primero. Solo me queda decir
''hasta pronto, amigos''. P.D.:Un apunte, se que os parecerá
rara la actitud de Enigine. Tranquilos, más adelante
se explicará todo. No preguntéis más, se supone que
no tendría ni que haber escrito esto...).


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