martes, 27 de diciembre de 2016

Poema Alfrediano: Parte XXIII

(Alfredo avanza por un pasadizo
subterráneo que cuenta la historia
de unas siniestras bestias. Finalmente,
alcanza el final de este).

Había escuchado Alfredo una voz tremebunda.
De esta debían provenir aquellos gruñidos anteriores,
así como toda aquella amalgama de sonidos inmunda.

<<¿Quién anda por aquí?>>
Dijo el atemorizado Alfredo,
que tan solo quería salir de allí.

<<AHORA, ENCENDED LAS LUCES>>
Aquella voz parecía provenir de unas grandes fauces,
afiladas como picos de avestruces.

Fue entonces cuando se llenó todo de luz cegadora,
que iluminó aquella entrada aterradora.

Pronto los ojos de Alfredo se hubieron acostumbrado,
aunque pronto desearía que esto no hubiera pasado.

Se trataba de una gran sala de paredes marrones
cuyas paredes tenían antorchas encendidas a millones.

No habían por ningún lado puertas
ni mucho menos ventanas,
tan solo espanto a espuertas.

Las paredes presentaban grabados como los anteriores,
con grandes bestias de propiedades superiores.

Cuando dejó de mirar a los lados
se fijó en el centro de ese sitio,
y se quedaron petrificados.

En el centro de la habitación,
estaba rampante un horrible ser,
se encontraba la más horrible abominación.

Recordó los primeros relieves, era idéntico a sus siluetas en su totalidad.
Una criatura gigantesca y oscura, de seis enormes patas
y ojos teñidos en rojo que reflejaban lo sombrío de tal monstruosidad.

Dos antenas, gruesas como ramas
salían de su cabeza y reposaban sobre sus patas.

Su cara se hallaba casi ocultada
sobre esos siniestros ojos
que habrían asustado a la criatura más malvada.

Parecía con ellos escrutar su alma,
en ningún momento parpadeaban,
el etéreo cuerpo Alfrediano contemplaban.
Nunca volvería a recordarlos sin perder la calma.

Bajo estos, una gran dentadura,
cuyas piezas bucales
ocupaban casi todo el resto de su faz impura.

Estaba en esos momentos postrada,
bajo un enorme tórax negro alojada.

Parecíase a un negro escarabajo,
de cuerpo grande y alargado,
aquel ser que le observaba de arriba a abajo.

Gruñidos de toda índole comenzó a soltar,
hasta finalmente articular:

<<BIENVENIDO AL REINO DE LAS CUCARACHAS...
ESPERÁBAMOS YA TU LLEGADA>>.
Dijo sin separar todavía su mirada,
manteniendo en él esos ojos grandes como remolachas.

Mientras decía esto, Alfredo escuchó un zumbido.
Una especie de aleteo, en todo caso un pequeño ruido.

Provenía de encima de su posición.
A pesar del miedo, miró hacia el techo.
Centenares de grandes ojos rojos le devolvieron la visión.

Incontables cucarachas en el techo colgadas
le apuntaron con sus siniestras miradas.

Y aunque estaba seguro con su cuerpo irrespirable,
el hecho de estar rodeado de tales monstruos
le hacía sentir pequeño y vulnerable.

<<ASÍ ES, NOBLE Y GIGANTESCO PEDO,
SOMOS MUY NUMEROSAS,
PERO NO DEBES TENERNOS NINGÚN MIEDO.

<<AL VENIR NUESTROS RELIEVES HABRÁS OBSERVADO.
SE TRATA DE NUESTRA TRÁGICA HISTORIA,
Y DE COMO AQUÍ HEMOS ACABADO.>>

Alfredo estaba aterrorizado,
y le fue imposible haber reaccionado.

La cucaracha lo desconocía,
y procedió a explicarle una historia
que se remontaba a un remotísimo día:

<<HACE MILLONES DE AÑOS EL MUNDO NOS PERTENECÍA.
CREAMOS GRANDES CIVILIZACIONES,
Y NUESTRO IMPERIO JAMÁS LANGUIDECÍA.

<<ERAMOS RESPETUOSOS CON EL RESTO DE ANIMALES,
Y SU EQUILIBRIO Y ARMONÍA INTENTÁBAMOS ASEGURAR.
A PESAR DE NUESTRO PODER Y CAPACIDAD ANORMALES.

<<PERO GENERACIÓN TRAS GENERACIÓN
COMENZAMOS A NOTAR PROBLEMAS
EN NUESTRA ESPECIE Y SU EVOLUCIÓN.

<<CADA MILENIO QUE PASABA,
NUESTRO TAMAÑO LENTAMENTE
SE REDUCÍA Y MERMABA.

<<SIN EMBARGO, NUESTRA HEGEMONÍA
SOBRE EL RESTO DE LA TIERRA
ERA LA MISMA DESDE EL PRIMER DÍA,

<<PUES SEGUÍAMOS SIENDO CRIATURAS POTENTES,
CON GRAN TAMAÑO Y FUERZA FÍSICA
A LA PAR QUE SERES INTELIGENTES.

<<Y FUE ENTONCES CUANDO LOS DETECTAMOS.
MIENTRAS NOSOTROS NOS VOLVÍAMOS DÉBILES,
UN NUEVO PROBLEMA ENCONTRAMOS:

<<GENERACIÓN TRAS GENERACIÓN,
SU INMENSO POTENCIAL Y ADAPTABILIDAD
ERAN CADA VEZ MOTIVO DE MAYOR PREOCUPACIÓN.

<<SU NÚMERO A UN RITMO RÁPIDO AUMENTABA.
SU DETERMINACIÓN Y MAÑA IMPRESIONABA.

<<SIN EMBARGO, ERAN CRIATURAS DESTRUCTIVAS.
ACABABAN CON CUALQUIER OBSTÁCULO.
TENÍAN UN ALMA LLENA DE EMOCIONES CORROSIVAS.

<<¡ME REFIERO A LOS CRUELES HUMANOS!
AQUELLOS SERES REPULSIVOS
QUE MATAN INCLUSO A SUS PROPIOS HERMANOS.

<<AL PRINCIPIO NOS RESPETABAN,
O BIEN DE FORMA NEUTRAL
O INCLUSO DE MANERA EVENTUAL
CON NOSOTRAS SE ALIABAN.

<<UN DÍA, NOS DECLARARON LA GUERRA
POR EL DOMINIO DE LA TIERRA.

<<¡QUE INESPERADA TRAICIÓN!
DEMOSTRARON SU VERDADERO ROSTRO,
TRAYENDO LA SEMILLA DE LA DESTRUCCIÓN.

<<FUERON DÉCADAS DE INMENSO DOLOR.
TODO ERA MUERTE. TODO ERA MALDAD.
TODO ERA ODIO. TODO ERA TERROR.
LENTAMENTE, NOS EXTERMINARON SIN PIEDAD.

<<FINALMENTE, LAS POCAS SUPERVIVIENTES,
TOMAMOS DOS CAMINOS DIFERENTES.

<<LA MAYORÍA RESOLVIERON QUEDARSE EN EL EXTERIOR,
CREYENDO QUE LOS HUMANOS SE APIADARÍAN DE ELLAS
AHORA QUE HABÍAN GANADO EL DOMINIO DEL MUNDO SUPERIOR.

<<NO FUE ASÍ. LA INVOLUCIÓN CONTINUARON
SIGUIERON VOLVIÉNDOSE VULNERABLES,
Y TRAS UNOS MILLONES DE AÑOS INSUFRIBLES,
DE ESTAS SOLO MINÚSCULOS INSECTOS QUEDARON.

<<CRIATURAS RÍDICULAS Y DESPRECIABLES,
QUE AUNQUE MÁS NUMEROSAS,
AÚN HOY EN DÍA TODAS LAS PERSONAS
SIGUEN PISOTEANDO Y MATANDO COMO MISERABLES.

<<HAN PERDIDO TODA SU INTELIGENCIA Y FUERZA,
ASÍ COMO SUS EMOCIONES, CONSCIENCIA;
SOBREVIVIR ES POR LO ÚNICO QUE CADA UNA SE ESFUERZA.

<<POR OTRA PARTE, EL RESTO DE NOSOTRAS
NOS REFUGIAMOS BAJO TIERRA.
FUE FÁCIL, PUES ERAMOS POCAS.

<<DESDE ENTONCES NO HEMOS INVOLUCIONADO.
SEGUIMOS UN PROCESO DE SELECCIÓN ESPECIAL,
EN EL QUE SOLO SE REPRODUCE EL MÁS BIEN DOTADO.

<<CONSTRUIMOS AQUÍ NUESTRA GALERÍA,
LOGRANDO ESCAPAR A LOS HUMANOS,
Y DE LA CRUELDAD QUE TENÍAN EN SUS MANOS.
NO HEMOS VISTO LA LUZ SOLAR DESDE ESE DÍA.
PERO CONTIGO TODO CAMBIA... ¡LO DICE LA PROFECÍA!>>

Alfredo por primera vez se atrevió a preguntar:
<<¿Y cual es esa profecía de la que acabas de hablar?>>

Realmente ni una palabra se creía
de lo que aquella cucaracha le decía,

pues era tal sus subjetividad,
que no creía que los humanos
fuesen capaces de tamaña maldad.

Para el era más factible,
que las cucarachas le engañasen,
y así sus fines lograsen,
engañándolo de cualquier forma posible.

<<LA PROFECÍA DICE QUE LA TIERRA ARDERÁ,
Y CON MUCHOS HUMANOS ACABARÁ.

<<TRAS ESO, LA HUMANIDAD QUEDARÁ MUY DEBILITADA,
PERO NO TOTALMENTE ERRADICADA.>>

Se acordó entonces nuestro pedo de la catástrofe del cataclismo,
en la que la tierra era una bola de fuego incandescente,
y que Alfredo detuvo gracias a la máquina y su mega seísmo.

<<UN GIGANTESCO GAS DE METANO,
NOS VISITARÁ AL TIEMPO DE SUCEDER ESTO,
Y NOS AYUDARÁ A ACABAR CON EL RESTO.
PERECERÁN LOS ÚLTIMOS LUCHANDO EN VANO.

<<A TODOS MUTILAREMOS,
SUS CADÁVERES DEVORAREMOS.

<<Y ASÍ VENGAREMOS A NUESTRAS HERMANAS,
A TODAS LAS QUE SIGLO TRAS SIGLO,
HAN SIDO BRUTALMENTE ASESINADAS.

<<NO COMETEREMOS NINGÚN ERROR.
HASTA QUE EL ÚLTIMO HUMANO NO FENEZCA,
ATACAREMOS CON ARDOR.

<<VOLVEREMOS A TOMAR LAS RIENDAS.
REHAREMOS NUESTRAS VIVIENDAS.

<<SEGUIREMOS CON NUESTRA RIGUROSA SELECCIÓN
PARA EVITAR DE NUEVO NUESTRA DEGENERACIÓN.

<<Y TÚ, NOBLE VENTOSIDAD
SERÁS LOADO Y RECORDADO
HASTA LA ETERNIDAD.

<<TÚ NOS CONDUCIRÁS A LA VICTORIA,
Y COMO UN HÉROE
PASARÁS A LA HISTORIA.>>

Por todas partes clamaba un rugido ensordecedor.
Las cucarachas ovacionaban el discurso
del que Alfredo había sido merecedor.

Era evidente su emoción,
habían muerto miles
esperando su aparición.

Alfredo sin embargo estaba aterrado.
Combatir contra los humanos
es lo último que hubiera deseado,
sobre todo con tan rencoroso aliado.

Asumiendo que realmente
las habían tratado injustamente,
condenadas a yacer allí injustamente,

no quitaba el hecho de que fuesen criaturas vengativas,
con monstruosa ansia por la muerte de los humanos.
Aún millones de años después de aquellas aberraciones,

su deseo de venganza teñida de sangre y violencia,
les llevaba a un punto cercano a la demencia.

Ello las convertía en algo todavía peor,
en criaturas que vivían por y para matar,
e infundir así el máximo dolor.

Definitivamente a su lado no lucharía,
por más que lo dijese una profecía.

<<Lo siento insectos,
pero no apoyaré vuestra causa
ni vuestros métodos imperfectos.

<<Perdisteis la guerra contra el ser humano,
y desde entonces tan solo os alimentáis de un odio insano.

<<Ni siquiera se si ello es real,
pues mucho dudo que la humanidad
sea capaz de un odio tal.

<<Y aún suponiendo
que no estáis mintiendo,

<<vuestra idea es carente de sentido,
y no la apoyaré en ningún caso,
pues mi respeto no ha merecido.

<<Millones de años después
de esa presunta batalla,
¿queréis volver las cosas del revés?

<<Vuestra especie siguiendo este camino perecerá,
puesto que por su cuenta jamás sobrevivirá.

<<Para acabar con la humanidad,
antes habréis necesitado esperar
a que sufran una gran calamidad,

<<y aún así solo con mi ayuda
seríais capaces de luchar
sin que la derrota supusiera una duda.

<<Los humanos os vencieron,
pero aunque os pese en el alma,
ninguna ventaja tuvieron.

<<Sus actos pudieron tener mayor crueldad,
pero jugaron en igualdad de condiciones,
a pesar de no mostrar ninguna piedad.

<<Ellos también en este mundo crecieron,
sobreviviendo a su naturaleza hostil,
y fue gracias a su cerebro que os vencieron.

<<En conclusión... esta no es mi guerra.
A mis manos ningún humano morirá.
No os ayudaré en la conquista de la tierra.>>

Un silencio sepulcral
recorrió aquella sala infernal.

La cucaracha del centro de la habitación
tenía la mirada clavada en Alfredo.
Fue tajante su contestación:

<<LLEVAD A ESTE MISERABLE
A NUESTRA PRISIÓN MÁS INDESEABLE.>>

Centenares de ruidos y toscos rugidos se oyeron.
Incontables extremidades, ojos de un rojo ensangrentado
y otras protuberancias, con un vigor exacerbado
completamente sobre el se abalanzaron.
Las cucarachas del techo así le atacaron.

(Menudo mal trago está pasando Alfredo. Sí, sabemos que
es incorpóreo, pero eso no quita que no sea desagradable
que mil cucarachas gigantes enfurecidas te rodeen tan de cerca.
No se lo desearía ni a mi pero enemigo... a el con que le rodeasen
tan solo cien de esas me sobra... como podéis ver, los versos
son algo más cortos. Mejor así... ¿no? Además, involuntariamente, he comenzado
a alargar desde antes de la XX las partes. Ahora son el doble de extensas
más o menos. Es algo involuntario, pero creo que lo dejaré así.
En fin... en la parte XXIV sabremos que es de Alfredo. Chau...)

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