domingo, 18 de diciembre de 2016

Poema Alfrediano: Parte XX

(Anteriormente, Alfredo acaba
perdiendo la fé en escapar de
aquella región de las tinieblas
en la que no existe el tiempo
ni el espacio. De repente, una
voz le hace reaccionar).

Aquella voz que le hizo girarse
venía de un extraño ser,
que Alfredo jamás habría podido imaginarse.

Su cuerpo era el de un zorro de pelaje gris apagado,
pero donde debería tener su cola,
tres plumas rojo escarlata la habían reemplazado

Manchas negruzcas salpicaban las plumas,
que quedaban contrastadas con su cuerpo,
ya que eran muy coloridas.

Además, a partir de cada tobillo,
su piel adquiría un tono llamativo
que oscilaba entre blanquecino y amarillo.

Sus orejas también eran algo peculiares,
de estas salían algunos pelos gruesos,
de un negro negro como las profundidades abisales

Pero lo que más marcó a la ventosidad
fue la ausencia de rostro alguno,
dando a esa criatura una gran frialdad.

En la parte en la que debería dibujarse la boca,
los ojos, o al menos la napia,
había menos rasgos de los que se encontrarían en una roca.

Tan solo un manto de más pelaje oscurecido
se extendía por encima de su inexistente faz
plagada de misterios que ni la criatura habría imaginado.

Y ahora, aquel extraño ser estaba apuntándole de frente.
No tenía ojos, pero sentía como si le observase,
analizando cada oleada gaseosa y clasificándola en su mente.

La voz que instantes antes escuchó,
ahora de nuevo sonó:

<<¿No crees que deberías guardar calma?
Me apetece hablar contigo con toda mi... ¿alma?>>

Sin duda, esto provenía
de esa criatura que veía.

Se trataba de un sonido indescriptible.
Potente, pero de alguna forma inaudible.

No parecía una voz real,
no era aguda o grave,
ni clasificable como ronca o suave.
Escucharla era una experiencia anormal.

Daba mucho la sensación
de que tan solo era un producto
de su enfermiza imaginación.

Lo curioso es que era capaz de hablar,
pero no tenía boca alguna,
o siquiera un vestigio de paladar.

Alfredo estaba totalmente desconcertado,
y tantas cosas le habían sucedido,
y tal extenuación mental había sufrido,

que ni siquiera se asustó.
Como estaba cansado de vagar,
y prefería por la conversación optar,
por el diálogo optó:

<<¿Quién eres, y que haces en esta tierra loca?
¿Y cómo es que puedes hablar sin boca?>>

<<Veo que eres bastante curioso...
te gustará saber que puedo contestar casi todo,
mi querido pedo hermoso...

<<Para empezar, me comunico mediante telepatía...
es una forma divertida de conversar,
aunque confunde a seres que al respeto tiene poca sabiduría...

<<Preguntas donde estamos...
para ser sinceros,
¡En ninguna parte nos encontramos!

<<Este lugar realmente no existe.
No hay forma de entrar o salir,
a pesar de lo que pensaste y te dijiste.

<<En realidad, soy el (¿o tal vez la?) responsable,
de que acabases en este lugar frío y miserable...

<<aunque ya hablaremos del por qué más adelante,
aún nos queda una larga conversación más que extenuante.

<<Este sitio es distinto a nuestra realidad,
me refiero a aquella en la que existe la humanidad.

<<Verás, el universo se compone de variables,
todas ellas creadas específicamente y modificables.

<<Entre ellas se encuentran el espacio y lo temporal
así como otras menores, pero no menos importantes
para el basto universo actual.

<<El universo en el que tu vives es una realidad muy bien realizada.
Cada variable, con mucha habilidad ha sido ''programada'',

<<y eso ha dado lugar a un escenario a grandes rasgos ''perfecto'',
ya que exceptuando su natural caos, creo estar en lo correcto.

<<No obstante, esa no es la primera realidad creada.
Antes existieron otras mucho menos trabajadas.

<<Se trata de grandes esbozos, realidades que solo son restos de variables,
pequeños trozos y esbozos casi inapreciables.

<<cuyo éxito fue inexistente,
 y quedaron relegadas,
sumidas en un estado oscuro y latente.

<<En fin, esta es una de dichas zonas,
y para ser más exactos, una de las primeras.

<<Aquí no existían la mayoría de las variables de espacio,
el tiempo ni siquiera había sido ideado,
ni tampoco las propiedades de la materia se habían originado;
hay que admitir que al principio estos cambios iban despacio...

<<En fin... creo que más no te puedo aclarar
sobre cual es este lugar al que acabas de llegar.

Alfredo había escuchado atentamente
toda aquella información tan sorprendente,
y le respondió al instante;

<<Vale, creo que puedo asimilar donde me encuentro,
o al menos intentar asimilarlo vagamente.
Tengo más preguntas que te quiero hacer próximamente,
así que empiezo por una que me carcome por dentro:

<<¿Quién eres tú exactamente?
¿A caso eres mi creador,
o le conoces directamente?>>

El misterioso animal se quedó pensativo un instante,
para luego contestar con telepaticamente:

<<Estoy bastante seguro de no ser tu creador...
en cuanto al dueño de tan fétido olor...

<<Bien, es un misterio de quién se trata,
pero lo cierto es que el es el creador de todo esto:
desde el más gran universo hasta la más enana rata.

<<Y en cuanto a quien soy,
creo que nunca he contestado
a ello hasta hoy...

<<Mi nombre es Enigine,
y viajar entre las realidades
es la actividad que me define.

<<Ni siquiera recuerdo cuando nací;
tampoco donde exactamente,
y mucho menos quien me trajo hasta aquí,

<<Llevo existiendo
desde mucho antes
de que tu universo acabase naciendo.

<<¡Son ya tantas las áreas creadas!
aunque la mayoría, sin embargo,
no tardan en desaparecer y ser borradas.

<<Sin embargo, todavía quedan algunas,
que a pesar de incompletas,
yacen como misteriosas y eternas lagunas.

<<Como te he dicho antes,
soy capaz de desplazarme por ellas,
con la facilidad con la que cruzan la calle los viandantes .

<<Lo que aún no se exactamente,
es a que se debe mi costumbre
de moverme por aquí eternamente,

<<pero el caso es que me da tranquilidad,
y también una sensación de vitalidad...>>

Dijo entonces nuestro pedo:
<<¿Y eres tu quien aquí me ha traído?>>

<<Así es, mi querido Alfredo,
yo te he llevado a este lugar,
pero no debes de tener miedo,
tan solo lo hacía por hablar,.,>>

Alfredo se quedó sorprendido,
¿Cómo su nombre había adivinado?

<<¿No te esperabas que te conociera?
Llevo velando por tí desde una remota era

<<Te conozco desde poco después de tu nacimiento.
Te encontré por primera ocasión,
cuando viajabas para matar a ese genio de una buena gaseación.
¡Se te veía tan perdido y falto de conocimiento!

<<En aquel furtivo instante
me recordabas bastante

<<a cuando por primera vez cambie de universo.
Acabé en uno de caóticas leyes y tiempo inverso.
Al principio vagaba por allí decidido
a volver de donde había desaparecido.
Era un ignorante atrapado en un lugar disperso.

<<Estaba totalmente convencido,
de que cuando menos lo esperase,
a mi antiguo hogar habría regresado.

<<Pasó tiempo, e incontables viajes para interiorizar,
que no pertenezco a ningún hogar.>>

(Enigine agachó un instante su cabeza;
sentíase superado por la nostalgia y la tristeza,

aunque se sobrepuso rápidamente,
y dijo a Alfredo inmediatamente):

<<Ahora que lo pienso... ¿y si no estás destinado a ser de carne y hueso?
puede que tan solo sea un a absurda preocupación que te tiene obseso...>>

<<Pero un científico me aseguró que existía un remedio...>>
<<Y después de ver todo esto aún confías en su ciencia primitiva?
Te recomiendo que te quites esa idea de enmedio...

<<Escúchame bien,, Alfredo, no impediré que cumplas tus sueños
pero no debes dejar que se apoderen de tí y sean tus dueños.

<<Y es muy noble que intentes alcanzarlos,
pero ¿no crees que deberías replantearlos?

<<Piensa en las aventuras que has vivido
desde aquel remoto momento,
en el que fuiste de un misterioso ano pedido.

<<Has corrido aventuras
que no se lograrían
ni en cientos de vidas.

<<Tus viajes por un mundo cambiante,
(¡e incluso de una dimensión a otra!)
darían para escribir literatura de la más interesante.

<<De todos los universos que he conocido,
nunca ante mí una criatura tan interesante,
en mi camino había aparecido,

<<Eres uno de los seres más extraños
y al mismo tiempo menos huraños

<<que jamás podré observar...
¿y tu magnífica condición quieres dejar?

<<Si hubieras nacido siendo una persona,
milenios llevarías ya bien muerto;
jamás hubieras llegado a esta zona,
y sabes que estoy en lo cierto.

<<Como ente inmortal que eres,
podrás viajar y explorar todo lo que desees.

<<Además, ¿qué me dices de tu poderes?
Puedes flotar como un ave,
volando por la brisa suave,
o también gasear a los más inmundos seres.

<<Creo que estás por encima de algo tan mundano,
como ser un mero ser humano.

<<Pero lo que importa es tu opinión.
¿Todavía quieres sufrir una transformación?>>

Alfredo se encontraba indeciso,
nunca había valorado sus cualidades
de un modo tan preciso.

¿Odiaba tanto ser un pedo realmente?
¿A caso el problema era aquella testarudez permanente?

¿Qué quería sinceramente?
¿Qué le dictaban corazón y mente?

(Y aquí termina la parte XX, especialmente larga, claro.
Llevamos más de 2000 versos de míticas aventuras.
Como no celebramos los 1000, para compensar, esta parte
ha sido el doble de larga. En la parte XXI
volverá a acortarse a poco menos de 100 versos. ¿O quizás
debería celebrar que lleva el número del siglo en el que
se escribe? Bah... creo que celebro demasiadas cosas. En
fin... Nos vemos pronto, supongo.)

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