miércoles, 26 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte VI

(Alfredo obedece a esa voz,
que asegura conocer un sistema para
salvar la tierra. Seguro de que
esta vez no es una alucinación,
se mete en un agujero para llegar
hasta la máquina que revertirá
el mundo entero a la normalidad)

Una vez dentro de aquel agujero siniestro,
Alfredo no sufrió un final funesto,

y al contrario de lo que temía,
la voz no había tramado una villanía.

Un estrechísimo pasillo se abría,
Alfredo con curiosidad lo seguía.

Mientras por esa grieta avanzaba,
una pregunta le atormentaba:

<<¿Y quien se esconde detrás de esa profunda voz,
cuyas palabras rasgan los oídos como una hoz?>>

La respuesta dejó a nuestro amigo totalmente confundido:
<<Yo soy el espíritu de esa máquina hacía la que has ido.

<<Los Chusos desafiaron la mística magia divina,
puesto que me realizaron con una magnificencia supina.

<<Fuí creado con una perfección tal,
que adquirí una habilidad sin igual,

<<desarrollar mi propia consciencia,
contradiciendo los limites de la ciencia.

<<Es muy probable que esto enfureciera a algun dios supremo,
puesto que un mortal que crea vida es algo blasfemo.>>

Mientras por el camino se movía,
Alfredo conversaba con su guía

<<¿Y que será de ti misterioso aparato,
cuando llegue a tu interior en un rato?>>

Contestó con unaperturbadora naturalidad:
<<Simplemente, moriré para toda la eternidad.>>

Alfredo entonces se detuvo en seco:
<<¡Pues no pienso seguir avanzando por este hueco!

<<Ya desde mi nacimiento acabé con más de una vida,
de pobres gentes que no sabían de mi gas pesticida...

<<También una rana me tendió una artimaña,
y asfixié a un genio durmiente a con muy mala saña.

<<Y por no hablar de aquel pobre hombre,
el Chuso que antes de apuñalarse perduró mi nombre.

<<He matado y por mi culpa ha muerto bastante gente,
y no quiero que desaparezca otra alma inocente.>>

La voz dijo a todo esto, serena:
<<Por mi no sientas pena...

<<Soy una máquina programada para morir,
así que estoy preparada, lo he tenido que asumir.

<<Además, tu no eres ningún tipo de asesino.
No tienes culpa de que se acercase a ti ningún cretino,

<<Solo mataste una vez de forma directa,
y fue por culpa de esa rana infecta.>>

<<Y en cuanto a lo del último de la secta Chuso...
¿no crees que si te revivió, fue para que des a tu vida un buen uso?

<<No te averguences de tu condición, Alfredo,
seguro que algún día todos te aceptarán como pedo>>

Alfredo valoró realmente estas palabras,
nunca nadie le había animado de esas formas:

Siguió avanzando, confuso, apesadumbrado,
pero al mismo tiempo alegre y motivado.

Finalmente, llegó hasta una parte de medidas aún más enanas.
El tiempo se le hacía eterno, como si se tratase de semanas.

Finalmente, el espacio a su alrededor se agrandó.
El pasadizo había terminado, por lo que notó.

<<¡Ya está! por fin has llegado
al místico lugar indicado>>

Alfredo no podía ver nada,
la oscuridad tenía la sala ocultada:

<<¿Es ahora cuando comenzara la gran restauración?>>
El pedo escuchaba su propio eco en la habitación.

<<Aún quedan algunos minutos, amigo.
¿Tienes algo más que hablar conmigo?>>

<<Y cuando el planeta entero se se suma en esa ola de cataclismos,
¿moriran los seres vivos que quedan, entre terremotos y abismos?>>

<<Es duro admitirlo, pero así será,
aunque más de uno quedará>>

<<Las especies que han sobrevivido en esta tierra ardiente tantos siglos,
conseguirán aguantar este accidente y los consecuentes suplicios>>

<<¿Entre ellos crees que estará el humano?
Me siento muy unido a esa especie de antemano>>

<<Pues lo más seguro, mi querido ser de metano...>>
La máquina se silenció, solo el eco quedaba en ese lugar profano.

A los instantes, una voz desgarradora,
atemorizante y completamente aterradora

Con una fuerza inusual comenzó a bramar:
<<¡ALERTA!¡PROTOCOLO DE RECUPERACIÓN VA A COMENZAR!>>

(Guao, parece que Alfredo
no ha conseguido aclarar todas
sus dudas... aún. Pero eso no importa
ahora. ¡En la séptima entrega de esta
mítica epopeya, Alfredo probablemente presencie
la escena más mítica de su milenaria vida.
Vosotros también podréis en breves... ¡Of güa!)

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