sábado, 8 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: parte II

(Anteriormente, Alfredo ha partido en búsqueda
de una cura para su lamentable estado. Tras hablar
con un misterioso sapo, este le dice que antes era
un mago, pero un genio le arrebató sus poderes.
Si Alfredo derrota a este genio, el sapo asegura que
recuperará sus poderes, y podrá devolver a Alfredo a
una forma humana. ¿Derrotará nuestro pedo al genio?)

Efectivamente, estuvo tres largos meses,
(o 90 días y sus respectivas noches)
vagando hacia la izquierda de este ancho y largo globo,
hasta se preguntó si no le habrían timado como a un bobo.

Pero al final, llegó hasta una enorme cueva,
y entró dispuesto a superar cualquier prueba.

Era una cueva de lo más profundo,
un lugar que parecía sacado del inframundo.

Don Alfredo siguió avanzando,
eso sí, sin poder evitar de vez en cuando,
ir asustado y titubeando.

Finalmente, llegó hasta una gran habitación,
en el centro, dormía el genio sobre un gran colchón.

Ni corta ni perezosa, nuestra querida ventosidad,
avanzó hasta la nariz del poderoso ser.
Dijo: <<Allá voy, esto será una asquerosidad>>

Se introdujo dentro de la napia,
se extendió por todo su cuerpo.
Pasó por la garganta, la laringe, la tráquea...

Al llegar a la parte de los pulmones,
al genio le vinieron convulsiones.

Intentaba respirar, se desesperaba, se retorcía,
y a su pesar solo se desvanecía.

A los dos minutos, el gigante estaba muerto,
y Alfredo, muy contento, se fue de vuelta.
A recibir su recompensa por el entuerto.

Fueron otros tres meses de retorno,
en los cuales Alfredo no podía con su paciencia.
Pasó por páramos helados, desiertos como un horno,
y de tanto trayecto estaba dándole demencia.

Llegó la hora en la que llegó al valle:
<<Sapo, he matado al genio con todo detalle,

<<Dame ahora la forma deseada,
que estoy harto de tener aspecto de guarrada>>

A lo que el vil anfibio contestó:
<<¡Ja ja! ¡El pedo se lo tragó!

<<No tengo poderes de ningún tipo o modo
soy un simple bicho que te ha hecho pasar un rato incómodo>>

Quiso Alfredo darle su merecido,
Pero se escapó el muy malnacido.

Lo que no sabrá nunca el cuesco
es que al rato, el sapo se despeñó por un risco.

Alfredo continuó su viaje como si nada,
exceptuando esta broma tan pesada.

Se propuso recorrer todo el mundo,
a la busqueda de un tratamiento inmundo.

Al tiempo de haber viajado,
se encontró un laboratorio,
que aunque parecía abandonado,
decidió entrar a la búsqueda de su jolgorio.

Dentro estaba todo muy sucio y pringado,
de hecho, parecía que de roña lo hubieran pintado.

Habían muchas salas; desde una Alfredo percibió un sonido,
así que entró, porque de la curiosidad estaba carcomido.

En el fondo de la sala  se encontró con un anciano,
que le dijo tener soluciones para todo,
aunque tras lo del sapo, sospechó de que fuera otro villano.

Finalmente lo estuvo cavilando,
y pensó: <<No puedo ir siempre sospechando>>

Así que le dijo al extraño anciano:
<<Hola, me gustaría ser un humano,
que de pedos estoy hasta el ano>>.

El abuelo, que además era científico,
le confesó algo muy verídico:

<<Lo siento, mi querido señor Alfredo,
pero no puedo resolver el problema que me propone,
y no es que su percance me importe un bledo,
si no que contra eso, aún no se ha inventado nada que funcione>>.

Alfredo, decepcionado, decidió volver a su hogar,
aceptar su humilde y penosa condición,
y tener que apestar e intoxicar
a la desgraciada población.

Pero el científico, que veía sus intenciones, le dijo:
<<Escuche, la ciencia aún está en su infancia,
pero algún día, puede que sea normal, hijo.

<<Eso sí, para eso quedan siglos de tecnología.
No se desanime, llegará el día en el que deje de ser un pedo,
aunque de momento no se vea ni en la lejanía...>>

<<Por cierto -preguntó nuestro cuesco-
¿Como es que usted no se asfixia como el resto?>>

<<Es algo muy sencillo, -dijo el científico-,
gracias a la ciencia, sigo vivo desde un tiempo arcaico...

<<Sin embargo, sufrí un triste efecto secundario,
me quede sin olfato, tacto ni gusto, para compensar mi estado centenario.>>

(Aquí acaba el segundo fragmento de nuestra mítica
aventura. La tercera parte llegará en breve...)

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