martes, 25 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte V

(Alfredo ha descendido por los infiernos,
y ha seguido descendiendo por el largo y angosto
túnel. Cuando finalmente no puede más,
y los recuerdos se difuminan en su mente,
una voz hace que se quede helado
[helado, siendo de gas por qué no]. Así
comienza la quinta parte del poema).

<<Te esperábamos, noble Alfredo,
tu, valeroso y mítico pedo>>.

¿Sería otra astuta y maquiavélica argucia
que le preparaba su mente sucia?

No, no podía tratarse de la misma voz que las de antes,
esta jamás la había escuchado antes...

<<¿Q-Quien me ha dicho eso?>>
Preguntó, por el terror opreso.

<<Eso no importa ahora, gran ente gaseoso,
por fin viene con nosotros el héroe ventoso...

<<sé que ahora mismo tienes la mente más confundida,
y tu percepción de la realidad está totalmente hundida,

<<más tu ánimo no debe flaquear,
más adelante, tus dudas podrás aclarar>>

Alfredo decidió hacer caso a la voz siniestra,
y decidió de la obediencia hacer muestra:

<<Te haré caso, ser poderoso,
porque este mundo ahora es asqueroso,

<<solo dime que debo hacer,
y con que finalidad debo obedecer>>

Al instante, tuvo su respuesta:
<<es algo que mucho no cuesta...

<<Verás, el mundo en el que vives cada vez va a peor,
y la civilización hace mucho que dio su último estertor.

<<La irresponsable humanidad,
contaminó con total impunidad...

<<Finalmente, y tras muchos siglos,
de los humanos solo quedan vestigios,

<<Pero este no es el destino que desean unos entes oscuros,
hablo, claramente, de la secta de los Chusos...>>

Una luz se iluminó en la mente del  confuso cuesco,
consiguiendo usar la memoria, a pesar de que su cerebro no estaba muy fresco:

<<¡Espera un momento, gran vozarrón!
¡Eso lo he oído antes, y no como alucinación!>>

Así, Alfredo relató su encuentro con ese desgraciado,
que tiempo atrás le había resucitado.

La voz escuchó pacientemente,
y bramó finalmente:

<<Entonces... ¡la leyenda era cierta!
¡La esperanza aún no está muerta!

<<Todo es cierto, te encontraste al último descendiente,
aunque el fin de esa secta era evidente...

<<Los chusos consiguieron burlar las leyes de la naturaleza,
creando un enorme mecanismo en el que se dejaron la cabeza.

<<Una complejísima máquina, capaz de revertir cualquier desastre humano,
y de volver a este planeta, a un estadio más temprano>>

Contestó Alfredo: <<Y por lo que respecta...
¿a mi eso como me afecta?>>

<<Si un ente cualquiera se mete dentro,
los mecanismos acudirán a su encuentro.

<<Una poderosísima sacudida hara presencia
y la tierra se transformará hasta perder toda su esencia,

<<y tan solo unos instantes mas tarde,
de un mundo como el anterior podrás hacer alarde.

<<Lo que harás es muy sencillo,
¿ves en la pared ese diminuto agujerillo?>>

La ventosidad reparó entonces en un diminuto agujero,
en el que nunca habría reparado ni poniendo todo su esmero.

<<Debes introducir por ahí tu cuerpo gaseoso,
para acabar con el estado del planeta tan horroroso>>

Nuestro Alfredo sintió una súbita conmoción,
pues hacer esto le causaba aversión.

Más llegó a una conclusión tras pensarselo unos instantes:
La historia, nunca la escriben los cobardes.

<<Está bien, entraré ahí dentro -dijo-
porque el bien de la tierra yo exijo>>

Se introdujo entonces en esa pequeña muesca,
sintiendo para si mismo que era una zona diablesca.

(Wow, ¿qué sucederá con el noble pedo?
¿Quien o que es esa voz? ¿[Pregunta aquí]?
Resolveremos todas estas dudas en la sexta
parte de nuestra mítica aventura).


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