sábado, 29 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte X

(Alfredo inicia una expedicion por la
inmensa pradera en busca de humanos.
Tras semanas de exploración se rinde,
y vuelve al punto de partida. Al tumbarse
bajo el único gran árbol de allí, encuentra
a los humanos)

Se trataba de una media docena de personas,
y probablemente llevaban ahí subidos semanas,
perdidos entre aquellas llanas zonas.

Quiso Alfredo acercarse,
aún temiéndose lo evidente,
que iban a asustarse.

<<¡Atrás, sucia monstruosidad!>>
Dijo quien parecía líder de esta comunidad.

A lo que nuestro Alfredo responde:
 <<¡Esa definición no me corresponde!

<<Yo no soy ninguna abominación,
amén de mi física afección...

<<Llevaba meses buscando,
y al final en este viejo árbol
os he acabado encontrando...>>

Dijo otro: <<Si hacemos caso, en el momento de bajar,
¡con nuestros cuerpos se va a alimentar!>>

A Alfredo, tras tantas aventuras,
esto no le iba a desanimar;
su emoción decidió calmar,
o no conseguiría nada a estas alturas.

Preguntó: <<¿Como habéis llegado a esta posición?
¿Recordáis haber escuchado una gran explosión?

<<No perdéis nada por contestarme,
de vuestro testimonio no puedo beneficiarme>>

En la copa de ese inmenso vestigio de vegetación,
se escuchaban murmullos sin interrupción.

Finalmente, se escuchó de nuevo la misma voz de antes,
cuya voz imponía aunque fuera por unos instantes:

<<Antaño, el mundo era fuego y muerte,
y nos escondimos bajo tierra para protegernos.
íbamos muriendo lentamente, pero finalmente tuvimos suerte...

<<Los dioses tuvieron con nosotros clemencia,
y tras siglos de agonía,
nos libraron de la decadencia...

<<Recuerdo una violenta sacudida,
fuego, lava y tierra en estampida.

<<A mis brazos muchos de los nuestros murieron,
y solo unos pocos sobrevivieron.

<<En el agujero en el que estábamos hacinados,
se mostró un rayo de luz que nos dejó cegados.

<<Más cuando nos asomamos al exterior,
¡Menuda la sorpresa posterior!

<<A nuestro lado flores, plantas,
y muchas variadas yerbas.

<<Nos dejamos llevar por la felicidad y alegría,
¡fue tal y como indicaba nuestra profecía!

<<Pero al poco tiempo descubrimos,
que este sitio es peor que de donde huimos...

<<Llegaron bestias de ojos amarillentos,
y como pudimos comprobar,
con estómagos hambrientos.

<<Sin piedad nos diezmaron,
los cadáveres de los nuestros devoraron.

<<Al final sobre esta enorme secuoya,
nos refugiamos los pocos que quedamos,
al menos este lugar cualquier inclemencia apoya...>>

(Se escuchó un sollozo sincero,
recordando a los caídos,
en este mundo perecedero)

<<¡Y no nos dejaremos morir!
¡Al menos no sin resistir!>>

Se encontraban en una situación desesperada.
Los frutos de un solo árbol no debían ser muy numerosos,
y cuando se acabasen la humanidad podía darse por acabada,

¿pues quién sabía si allí se encontraban
los últimos humanos
que en aquel nuevo mundo quedaban?

Debía luchar por que le escuchasen,
y que de algún modo se salvasen.

Alfredo tan bonachón que era dijo con todo candor:
<<Pues sea como sea... ¡Me ganaré vuestra amistad,
a pesar de mi nauseabundo hedor!>>


viernes, 28 de octubre de 2016

Poema Alfediano: Parte IX

(Anteriormente, Alfredo reposa
durante meses tras el estrés
pasado durante milenios. Al despertarse,
goza de vivir en un nuevo mundo,
aunque de repente se percata de que
no ha visto todavía ningún animal.
Ahora partirá en su búsqueda,
seguro de su existencia).

Comenzó Alfredo a vagar por las elevaciones
de verde tierra y abundantes flores.

Mientras buscaba, entre las yerbas vió algún insecto:
<<Al menos sé que quedan animales en este mundo infecto>>.

Así llamaba a este nuevo paraíso,
pues el dejar al mundo sin humanos
jamás de los jamases quiso.

Habría mil veces preferido,
el hecho de haberse suicidado,
antes de al hombre haber extinguido.

Más a cada hora que se sucedía,
su esperanza se desvanecía.

Hasta bien entrada la noche,
siguió explorando a trote y moche.

A sus alrededores encontraba especies de toda rama:
conejos, comadrejas e incluso algún perezoso lirón,
que se desplazaba taciturno por una rama.

La naturaleza en breve tiempo por el mundo ya se replicaba,
y Alfredo, aunque concentrado en buscar, se preguntaba:

<<Es increíble... ¿Que clase de magia puede hacer,
que en menos de una semana, los animales vuelvan a aparecer?>>

Alfredo no determinaría hasta mucho más tarde,
el mucho tiempo que había pasado durmiendo,
esbozando una sonrisa entre el alivio y el alarde
soñando con peripecias que había estado viviendo.

Estos pensamientos no apaciguaron su frustración,
aunque también impulsaron mucho su motivación.

La furia comenzó a consumirle como jamás le había pasado:
sufría arrebatos, rabietas y pasaba tiempo encolerizado,
cuando creía en vano que un humano había encontrado.

Más de una vez la violencia de sus gases hubiera empleado,
pero Alfredo era un ente muy civilizado,
y demasiadas muertes por su cabeza le habían atormentado.

Creía ver movimiento en las hierbas más altas,
y se encontraba un animal similar a un gamo,
ocupado en apartar de su presa las moscas molestas.

Comenzó también a encontrar alguna nueva especie animal,
evolucionada en los tiempos de catástrofe natural.

Aunque estas bestias eran fascinantes,
(y ya hablaremos de ellas más en el futuro)
a Alfredo parecíanle ahora irrelevantes,
y seguía centrado en su tarea con un esfuerzo muy puro.

Tras semanas y semanas
de búsquedas desesperadas,

Alfredo estaba totalmente destrozado.
Volvió, amen de la gran impotencia,
al lugar en el que había aparecido,
ahora que ya había perdido la paciencia.

Finalmente distinguió el árbol gigante,
único que había visto en esta infinita explanada
compuesta de hierba exuberante.

Quiso tumbarse bajo este a reposar,
y debido a su bajísima moral,
también durante horas a llorar.

Escuchó una vez bajo el tronco,
un ruido fuerte y brusco.

El mismo que hace una ramificación,
cuando es aplastada por un pisotón.

Alfredo tardó un rato bastante largo
en mirar hacia la parte superior,
y su corazón le latía con vigor,
más ya no tenía ningún pensamiento amargo.

Consiguió mirar hacia arriba al final,
y cuando lo hizo, se le dibujó en la cara,
una sonrisa francamente paternal.

Su búsqueda por fin había finalizado:
A los humanos había encontrado,
en un lugar que había obviado.

(Como podéis ver, al menos en este capítulo
no os dejo con tanta intriga, y ya sabemos que
le ha pasado a Alfredo. ¿O tal vez esto da pie a más
intriga? ¿Los humanos ya saben de Alfredo y se
habían ocultado a propósito? Milagro aún así, ya que
Alfredo no se esperaba para nada esto... Jo, me estoy
volviendo igual de poético en estas partes de desenlace.
En la parte X, gran número, veremos como maneja la
situación. Como dicen en Italia... err... ¿Sayonara?)


Poema Alfrediano: Parte VIII

(Tras la poderosa explosión,
la máquina se destruye, y toda la
sala se queda sumida en la oscuridad.
Alfredo ha conseguido filtrarse entre
los escombros, llegando hasta la superfície).

Un enorme manto azul cian se extendía
más allá de donde su debilitada vista veía.

En el horizonte, la coloración se tornaba anaranjada,
se trataba del sol, que por primera vez en milenios,
se mostraba sobre esta tierra arrasada.

<<Es el primer amanecer...>> -Meditó el cuesco-
<<...Hoy comienza una nueva era,
cesó por fin aquel planeta dantesco...>>

Salió enteramente su cuerpo gaseoso,
dejando atrás de su ser la tierra subterránea,
aquel mundo obscuro y tenebroso.

Pero a pesar de su regocijo,
se quedó inmóvil cual botijo.

Y es que Alfredo muchas aventuras había vivido;
 y durante más de mil años su ritmo
no había interrumpido.

Hallábase totalmente agotado,
y antes de darse cuenta,
sobre un suelo de césped se había derrumbado.

<<Con una pequeña y breve siesta
conseguiré amueblar mi tiesta...>>

Y así, Alfredo comenzó su larga y onírica experiencia;
tal era su cansancio, que casi un año duraría su ausencia...

Tuvo tiempo para soñar muchas cosas, bajo ese cielo azul,
pues el tiempo que descansó en el lecho
no lo podría dormir ni el humano más gandul.

Soñó con el hombre del cuchillo azulado,
la máquina que había implosionado,

con la rana que mucho antes le traicionó,
(aunque nunca supo que poco después,
al caerse por un barranco se desnucó),

e incluso con aquel científico anciano,
que le aseguró que algún día sería aceptado
como otro ser humano.

El tiempo de su entorno fue pasando,
hasta que finalmente, acabó despertando.

Tuvo un reposo muy placentero,
pues la mullida hierba
permitía que yaciese gustoso su cuerpo entero.

Tras décadas de descanso reparador,
se despertó en todo su esplendor,
así como el paisaje de su alrededor.

Le dió tiempo a visualizar,
todo lo que antes su dañada visión
le impedía observar.

Se encontraba en una inmensa pradera,
a juzgar por el colorido césped y el cielo azulado,
debía ser con toda seguridad primavera.

Algunas nubes las alturas salpicaban,
a gigantescos trozos de algodon se asemejaban.

El suelo quedaba recubierto de hierba verde,
comentó <<ante tanta maravilla,
mi vista no puede contener tanto, se pierde>>.

A un lado, un pequeño riachuelo,
de aguas cristalinas que reflejaban
el mismísimo cielo.

Le sorprendió la enorme falta de árboles,
arbustos, o siquiera silvestres coles.

Solo un enorme abeto se erigía,
a unos cientos de metros de él
en una pequeña elevación que allí había.

Sin embargo, no le dió demasiada importancia,
ya que ahora vivía en un mundo hacía el que sentía
más apego y mucha menos discrepancia.

La máquina Chusa lo había logrado.
Con su noble sacrificio,
un bello mundo había dejado.

Aunque Alfredo durante su larga vida lo tendría muy presente,
ya rastro no había de fuego, miseria y volcanes con lava fluente.

Todo esto para siempre había terminado,
y como volvió a repetirse el pedo,
una nueva era había comenzado.

Su enorme regocijo y alegría
duraron el resto del día.

Finalmente, se convenció del fin de la destrucción,
y se aseguró de que no soñaba esto, y vivía en realidad,
en un mundo de muerte y perdición.

Fue entonces reparó en la falta de vida animal.
Los sonidos habituales de las bestias,
ahora eran sustituidos por un silencio sepulcral.

Aunque al principio sentíase algo preocupado,
esta contrariedad no le dejó desmoralizado.

Pensó para sus gaseosos adentros:
<<Humanos, os encontraré,
¡aunque sea con mis ultimos alientos!>>

Convencido de que finalmente,
este problema se iba a solucionar,
decidió aguantar (aunque ansiosamente)
hasta la mañana siguiente para comenzar a explorar.

Esa noche se hizo larga de forma desmesurada,
puesto que Alfredo no pudo echar ni una cabezada.

(Tras muchos meses únicamente sobando,
era incapaz de estar un rato sesteando).

Así que esperó, esperó y esperó...
y cuando pensaba que se iba a desquiciar,
la mañana finalmente lo sorprendió.
Su búsqueda ahora iba a comenzar.

(Jope, impacientes por la nueva
parte, ¿eh? se llama suspense.
Dejar algo suspendido en el punto
de intriga durante tiempo indefinido...
sumamente malévolo. De todas formas intentaré
no hacer esperar mucho, y pronto tendremos aquí
la novena parte. Au revua!)


miércoles, 26 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte VII

(Tras atravesar el minúsculo camino,
Alfredo llega a la sala en la que
supuestamente comenzará la
restauración del mundo. Aún no sabe
que pinta ahí, ya que el alma de la
máquina ha empezado a bramar de golpe).

Mientras la poderosa voz calaba,
en derredor al pedo
la habitación súbitamente se iluminaba.

De repente, Alfredo descubrió un escenario aterrador:
Engranajes, palancas, luces parpadeantes, un gran repetidor.

Mecanismos, cables, bielas y alguna bujía,
con estruendo bramaban,
la habitación entera llenaban
de una insoportable algarabía.

Recubrían suelo, paredes y techo,
desde la parte más alta hasta el lecho.

Todas estas piezas en funcionamiento,
emitiendo ruidos y más de un aspaviento.

Un sonido ensordecedor enloquecía a nuestro protagonista,
y entonces, sonó la estruendosa voz, para nada vitalista:

<<¡DETECTADO MÁGICO ENTE DE METANO!
¡PROCEDENCIA DEL SAGRADO ANO!>>

<<¿Se refiere a mi?¿Qué es eso de sagrado?>>
Alfredo recordaba que a su creador jamás lo había avistado.

¿Era su linaje sacro realmente?
¿Como lo sabía aquella voz,
que tal frase había pronunciado mecánicamente?

Pero ahora no podía pensar en estas cosas,
volvían a oirse más palabras estruendosas:

<<CONFIRMADO: ENTE DE METANO ES EL ELEGIDO.
COMIENZA PROCESO MUNDO RESURGIDO.>>

Tras esto, las luces comenzaron a parpadear por toda la habitación,
mientras una serie de pitidos comenzaron a sonar con total acentuación.

<<Te echare de menos, oh gran maquinaria.>>
 Consiguió mascullar el pedo entre toda esa parafernalia.

Entonces, comenzaron los mútiples temblores.
Los muros quebraron tras algunos estertores.

El techo se derrumbó y las luces se fueron apagando
a medida que los seismos iban aumentando.

Un último grito salió de la nada: <<¡HASTA SIEMPRE ALFREDO!>>
Pero quedó totalmente ahogado cuando se derrumbó todo el roquedo.

Moría aquella máquina gigantesca,
en medio del apoteosis,
de la destrucción más trágica y dantesca.

La tierra hervía, crepitaba, maldecía y explotaba,
Alfredo sentía pánico, y como podía se parapetaba.

En ese momento, llegó la gran explosión.
Un estallido monumental hizo su aparición.

De repente, Alfredo solo podía oír un agudo pitido,
y a su alrededor, el tiempo parecía haberse detenido.

Una luz blanca comenzó a propagarse por todas partes,
y cegadora, cubrió de un destello toda el área visible.

Nuestro pedo, durante un tiempo inmedible,
quedo cegado por ese destello ininteligible,

mientras el pitido, agudo pero persistente
le consumía su cabeza absente.

Finalmente, cesó la cegadora lumínica aglomeración.
Había pasado ya la monumental explosión.

Así es, llegó de nuevo la obscuridad,
sembrando su manto negro sin piedad.

Solo entonces Alfredo se atrevió siquiera a flotar,
estaba tan tenso que una chispa le hubiera podido inflamar.

Pero en su alrededor no se podía ver nada,
y parece ser que la estructura se encontraba derrumbada.

Percibió entonces que las maquinarias de antes ya no existían,
solo escombros y oscuridad la sustituirían.

Alfredo se despidió entonces de la voz, aunque ya no le oía:
<<Adios, jamás creí que alguien mi aspecto aceptaría.>>

Y con gran pena, aunque también con suma ansiedad,
se filtró entre las piedras, ascendiendo al exterior con curiosidad.

Se prometió que algún día,
cuando dispusiese de medios,
una tumba a la noble máquina erigiría.

¿Como sería ahora el nuevo planeta?
¿Quedarían humanos tras esta gigantesca pataleta?

¿Y si tal vez todo esto solo era una alucinación?
Ya había sufrido de eso, no podía evitar pensar en una gran visión.

Decidió dejar de hacerse preguntas raras,
y continuar su ascenso hasta superfícies más claras.

Ahora la vuelta era mucho más rápida, pues era vertical,
y no seguía un largo y oscuro sendero con un afán radical.

Un tiempo después, entre las rocas, creyó Alfredo ver algo,
se dijo <<Ahora mismo de aquí sobresalgo>>.

Un punto minúsculo de luz se entrevía,
y Alfredo con cada vez más ganas subía.

Trepaba imparable sobre cada piedra,
escalaba sobre estas
como la más robusta hiedra.

Sentía que ahora que el mundo acababa de salvar,
no habría nada que en su ascensión
le pudiese frenar.

¡Debía considerarse como alguien heroico!
¡si quedaba algún superviviente,
era gracias a su determinación y carácter estoico!

Con mil maravillas del subsuelo se había topado,
y a pesar de ello su dura y solitaria bajada
no había frenado.

Cierto que al final casi acabó por desistir,
¿pero quién no lo haría,
si tanta calamidad hubiese tenido que resistir?

El punto luminoso, ahora reconocible,
era totalmente distinguible.

Alfredo, aún estando casi cegado por la oscuridad,
pudo distinguirlo con facilidad.

Atravesó de una vez el manto de relieve inferior,
y salió por fin al maravilloso mundo exterior.

Un color que desde milenios atrás no había percibido,
danzaba ahora ante sus ojos, fugaz como un resoplido.

(Córcholis con nuestro héroe de metano...
acaba de llegar al exterior. Como soy
un poco aguafiestas, hasta la próxima parte
nada de nada... ahí os quedáis con la intriga,
y nos vemos en la parte octava.)

Poema Alfrediano: Parte VI

(Alfredo obedece a esa voz,
que asegura conocer un sistema para
salvar la tierra. Seguro de que
esta vez no es una alucinación,
se mete en un agujero para llegar
hasta la máquina que revertirá
el mundo entero a la normalidad)

Una vez en el agujero estaba ya puesto,
Alfredo no sufrió un final funesto,

y al contrario de lo que temía,
la voz no había tramado una villanía.
Un estrechísimo pasillo se abría,
Alfredo con curiosidad lo seguía.

No cabría dentro ni un alfiler,
pero el pedo podía manipular su cuerpo,
y su avance nada podía detener.

Mientras por esa grieta avanzaba,
seguía pensando en todo lo acontecido,
y una pregunta le atormentaba:

<<¿Y quien se esconde detrás de esa profunda voz,
cuyas palabras rasgan los oídos como una hoz?>>

La respuesta dejó a nuestro amigo totalmente confundido:
<<Yo soy el espíritu de esa máquina hacía la que has ido.

<<Los Chusos desafiaron la mística magia divina,
puesto que me realizaron con una magnificencia supina.

<<Fuí creado con una perfección tal,
que adquirí una habilidad sin igual,

<<desarrollar mi propia consciencia,
ante cualquier expectativa,
contradiciendo los limites de la ciencia.

<<Es muy probable que esto enfureciera a algún dios supremo,
puesto que un mortal que crea vida es algo blasfemo.

<<Eso es lo que diferencia al humano de la divinidad,
y no creo que ningún dios, si es que lo hay,
este contento de que alguien pueda imitar tal habilidad>>.

Mientras por el camino se movía,
Alfredo conversaba con su guía

<<¿Y que será de ti misterioso aparato,
gran vida inteligente y artificial,
cuando llegue a tu interior en un rato?>>

Contestó con una perturbadora naturalidad:
<<Simplemente, moriré para toda la eternidad.>>

Alfredo entonces se detuvo en seco:
<<¡Pues no pienso seguir avanzando por este hueco!

<<Ya desde mi nacimiento acabé con más de una vida,
de pobres gentes que no sabían de mi gas pesticida...

<<También un sapo me tendió una artimaña,
aprovechándose de mi ingenuidad,
y asfixié a un gigante durmiente a con muy mala saña.

<<Y por no hablar de aquel pobre hombre,
el último de los suyos
el Chuso que antes de apuñalarse perduró mi nombre.

<<He matado y por mi culpa ha muerto bastante gente,
y no quiero que desaparezca otra alma inocente.>>

La voz dijo a todo esto, serena:
<<Por mi no sientas pena...

<<Soy una máquina programada para morir,
así que estoy preparada, lo he tenido que asumir.

<<Además, tu no eres ningún tipo de asesino.
No tienes culpa de que se acercase a ti ningún cretino,

<<Solo mataste una vez de forma directa,
y fue por culpa de esa rana infecta.

<<A penas tenías unos meses de edad,
no entendías el lado oscuro de este mundo,
nunca habías sido una víctima de la impiedad>>.

<<Y en cuanto a lo del último de la secta Chuso...
Dio su vida para que tu pudieses hacer esto.
¿no crees que si te revivió, fue para que des a tu vida un buen uso?

<<No te averguences de tu condición, Alfredo,
seguro que algún día todos te aceptarán como pedo.

<<Lo que importa realmente no es lo que seas,
si no que tengas un corazón puro,
y en la bondad y el bien creas>>.

Alfredo valoró realmente este discurso,
nunca nadie le había animado así
en todo aquel lastimero transcurso.

Siguió avanzando, confuso, apesadumbrado,
pero al mismo tiempo alegre y motivado.

Finalmente, llegó hasta una parte de medidas aún más enanas.
El tiempo se le hacía eterno, como si se tratase de semanas.

Finalmente, el espacio a su alrededor se agrandó.
El pasadizo había terminado, por lo que notó.

<<¡Ya está! por fin has llegado
al místico lugar indicado>>

Alfredo no podía ver nada,
pues una profunda oscuridad
tenía la sala bien resguardada:

<<¿Es ahora cuando comenzara la gran restauración?>>
El pedo escuchaba su propio eco en la habitación.

<<Aún quedan algunos minutos, amigo.
¿Tienes algo más que hablar conmigo?>>

<<Y cuando el planeta entero se se suma en esa ola de cataclismos,
¿moriran los seres vivos que quedan, entre terremotos y abismos?>>

<<Es duro admitirlo, pero así será,
o al menos en la mayoría de los casos,
en realidad más de una especie quedará.

<<No obstante, soy una maquina programada
para que la mayoría de la fauna y flora,
de este mundo no sea borrada.

<<Muchas de las especies del mundo anterior,
gracias a mi tecnología monstruosamente avanzada,
serán generadas de nuevo en la corteza superior.

<<Es una medida para asegurar
que incontables especies que se hubiesen extinguido,
este mundo volviesen a poblar.

<<Esta propiedad nunca pudo ser perfeccionada,
así que desconozco si su acción
será de forma efectiva la deseada>>.

<<¿Entre los que vivan, crees que estará el humano?
Aunque siempre me han sido hostiles,
me siento muy unido a esa especie de antemano>>.

<<Tampoco ningún motivo les sobraba>>,
pensó a continuación,
<<pues a mi acercarse, vivos los asfixiaba>>.

<<No puedo asegurarte la supervivencia
de ninguna especie en particular,
tendrás descubrirlo por tu cuenta, y tener paciencia.

<<El humano es un ser muy poco adaptable,
y ello podría hacer de su existencia
fuese en el mejor de los casos improbable.
Sin embargo, gracias a su gran inteligencia,

<<Puede que algún que otro grupo reducido,
todo este tiempo haya sobrevivido.>>

La idea de que algún humano siguiese existiendo,
le dio energía suficiente, pues no veía posible
que un máquina tal estuviese mintiendo.

¿Serían los que viviesen más al norte los afortunados?
Quizás el fuego no todo lo había consumido aún,
podría ser que algunos aún no hubiesen sido calcinados.

También podía ser el caso contrario,
que el último humano ya tiempo atrás hubiese muerto,
y hubiese sido en vano aquel viaje legendario.

Le vino entonces una cuestión:
<<Al igual que con los animales y las plantas,
¿también nuevos humanos harán aparición?>>

Pero ninguna voz le respondió.
Su voz, en un diminuto eco,
entre las paredes se disolvió.

A los instantes, una voz desgarradora,
atemorizante y completamente aterradora,

con una fuerza inusual comenzó a bramar:
<<¡ALERTA!¡PROTOCOLO DE RECUPERACIÓN
ESTÁ A PUNTO DE COMENZAR!>>

(Guao, parece que Alfredo
no ha conseguido aclarar todas
sus dudas... aún. Pero eso no importa
ahora. ¡En la séptima entrega de esta
mítica epopeya, Alfredo probablemente presencie
la escena más mítica de su milenaria vida.
Vosotros también podréis en breves... ¡Of güa!)

martes, 25 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte V

(Alfredo ha descendido por los infiernos,
y ha seguido descendiendo por el largo y angosto
túnel. Cuando finalmente no puede más,
y los recuerdos se difuminan en su mente,
una voz hace que se quede helado
[helado, siendo de gas por qué no]. Así
comienza la quinta parte del poema).

<<Te esperábamos, noble Alfredo,
tu, valeroso y mítico pedo>>.

¿Sería otra astuta y maquiavélica argucia
que le preparaba por el inconciente
de su mente más sucia?

No, no podía tratarse de la misma ilusión.
Era otro sonido distinto al de su tormento,
un profundo vozarrón.

<<¿Q-Quien me ha dicho eso?>>
Preguntó, por el terror opreso.

<<Eso no importa ahora, gran ente gaseoso,
por fin viene con nosotros el héroe ventoso...

<<sé que ahora mismo tienes la mente más confundida,
y tu percepción de la realidad está totalmente hundida,

<<más tu ánimo no debe flaquear,
más adelante, tus dudas tendrás aclaradas,
¡y tu mundo podrás recuperar!>>

Alfredo decidió hacer caso a la voz siniestra,
y decidió de la obediencia hacer muestra:

<<Te haré caso, ser poderoso,
porque lo he perdido todo,
porque este planeta ahora es asqueroso,
estéril como un trozo de lodo.

<<solo dime que debo hacer,
y si es algo razonable que pueda cumplir,
no dudaré en obedecer>>

Al instante, tuvo su respuesta:
<<es algo que mucho no cuesta...

<<Verás, el mundo en el que vives cada vez va a peor,
y la civilización hace mucho que dio su último estertor.

<<La irresponsable humanidad,
con su tecnología caduca
contaminó con total impunidad...

<<Finalmente, y tras muchos siglos,
de los humanos solo quedan vestigios,

<<Pero este no es el destino que desean unos entes oscuros,
hablo, claramente, de la secta de los Chusos,
de la restauración del mundo están seguros...>>

Una luz se iluminó en la mente del  confuso cuesco,
consiguiendo usar la memoria,
a pesar de que su cerebro no estaba del todo fresco:

<<¡Espera un momento, gran vozarrón!
¿Has mencionado a los Chusos?
¡Eso lo he oído antes, y no como alucinación!>>

Así, Alfredo relató su encuentro con ese desgraciado,
que tiempo atrás le había resucitado.

La voz escuchó pacientemente,
y bramó finalmente:

<<Entonces... ¡la leyenda era cierta!
¡La esperanza aún no está muerta!

<<Todo es cierto, te encontraste al último descendiente,
aunque el fin de esa secta se veía venir.
Como los demás humanos, agonizaban en un mundo decadente.

<<Los chusos intentaron burlar las leyes de la naturaleza,
y de ello dejaron testimonio
creando un enorme mecanismo en el que perdieron la cabeza.

<<Una compleja máquina, que remedia cualquier desastre humano,
por bárbaro e irreversible que este parezca
recreando este planeta en un estadio más temprano.

<<Pero ni siquiera ellos pudieron impedir
que todo cuanto les rodeaba y ellos mismos,
acabasen por sucumbir.

<<Su numero cada vez más se redujo,
y su facción del todo desapareció
cuando todo este caos se produjo>>.

Contestó Alfredo: <<Y por lo que respecta...
¿a mi eso como me afecta?>>

<<Si un ente consciente se mete dentro,
los mecanismos acudirán a su encuentro.

<<Una poderosa sacudida hará presencia,
todo temblará y dará lugar una gran explosión,
y la tierra se transformará para recuperar toda su esencia,

<<y tan solo unos instantes mas tarde,
gracias a esa maravilla tecnológica,
de un mundo como el anterior podrás hacer alarde.

<<Lo que harás es muy sencillo,
¿ves en la pared ese diminuto agujerillo?>>

Reparó entonces en un diminuto agujero,
que por si solo no hubiese visto,
ni aún poniendo todo su esmero.

<<Debes introducir por ahí tu cuerpo gaseoso.
De esta forma todo comenzará,
y podrás librarte de este mundo de ahora, tan horroroso.

<<Eres el único que lo puede hacer,
¡salva a este mundo de perecer!>>

Nuestro Alfredo sintió una súbita conmoción,
pues hacer esto le causaba aversión.

Pero no quedaba otra alternativa.
Si abandonaba, en un mundo arrasado vagaría,
y jamás de su memoria se quitaría,
haber actuado de forma cobarde y nociva.

¡Debía estar confiado!
Ya podría descansar
cuando el mundo hubiese salvado.

<<Está bien, entraré ahí dentro -dijo-
porque el bien de la tierra yo exijo>>

Se introdujo entonces en esa pequeña muesca,
pero pensando para sus adentros,
que entraba a una zona diablesca.

(Wow, ¿qué sucederá con el noble pedo?
¿Quien o que es esa voz? ¿[Pregunta aquí]?
Resolveremos todas estas dudas en la sexta
parte de nuestra mítica aventura).


domingo, 9 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte IV

(Alfredo ha sido congelado en una helada durante
dos milenios, hasta que el hielo ha sido derretido.
La tierra es ahora un auténtico infierno. No obstante,
debido a las altas temperaturas, Alfredo es desintegrado.
Tras un tiempo indefinido, un misterioso hombrecillo lo
revive. Le habla sobre una misteriosa secta, y un sistema
para devolver el mundo al estado normal. A continuación,
se suicida. Alfredo está solo. ¿Qué hará ahora en este mundo
tan horrible? Ahora lo veremos)

Tras un breve e intenso destello,
desapareció su salvador,
pero no las palabras sobre aquello

que al pedo le encomendó,
cuando su ser este mundo abandonó.

Alfredo decidió hacer caso a ese pobre desgraciado,
que por el se había apuñalado y sacrificado.

Vagó durante décadas como un fantasma,
un ser sin cuerpo ni alma hecho solamente de plasma.

Viajó y viajó, en un mundo sin vida, sin humanos,
se sentía igual que cuando estuvo en el mundo de los muertos.

Pasaron décadas, y curiosamente se olvidó
de que no quería ser un pedo, no lo recordó.

De hecho probablemente se olvidó incluso de lo que era.
No había rastros de sociedad, nada quedaría
en un ambiente que siempre ardiera.

Incluso había olvidado,
lo que el último de la secta
le había rogado.

La soledad absoluta no sienta bien a nadie,
y si es eterna, como en este caso, es una barbarie.

Alfredo comenzó a sentir paranoias,
la cabeza le fallaba y sentía falsas fobias.

Se preguntaba: <<¿Me estaré volviendo loco?>>
Y una voz en su interior respondía: <<Se te ha ido el coco...>>

Alfredo se sobresaltó: <<¿¡Quién me ha hablado?!>>
Y esa voz:<<Tu mente ha enfermado... estas acabado...>>

Era todo producto de su imaginación,
pero Alfredo se encontraba en total tensión.

<<Vamos Alfredo, entra en pánico,
serás un alma en pena en este mundo tiránico...>>

Una voz horrible y poderosa,
que le punzaba inmisericorde
como las púas de una rosa,

notaba ahora en todo su alrededor,
acechándole, dispuesta a saltar
y su cuerpo de un tajo desgarrar,
infundiéndole de absoluto terror.

Entonces enloqueció totalmente.
Buscó un lugar donde esconderse,
huir de si mismo precipitadamente.

<<Tus queridos humanos han muerto,
no queda vida en este mundo
ardiente y yerto>>.

Todo era llano, no había escondrijo,
no tenía el más mínimo cobijo.

Solo un pequeño e insignificante agujero.
¡Un momento! Se metió en ese subterráneo sendero.

No podemos juzgar tal acción,
nuestro amigo sufría enajenación.

Así, una vez dentro de esta siniestra cavidad,
siguió avanzando, acosado por esa voz de la maldad.

<<¡Sigue huyendo, escapa, esfúmate, cobarde,
pero ahora ya es demasiado tarde!

<<El mundo ya ha sido totalmente carbonizado,
y tu final ya lo deberías haber acatado...

<<Has sido resucitado,
pero esos sólo tu miserable
existencia ha alargado...>>

Pero cuanto más avanzaba Alfredo,
más se libraba de ese enredo.

Las siniestras amenazas y maldiciones,
cada vez se oían con intensidades menores.

Cuando ya ni siquiera se podía vislumbrar la entrada,
ni el cielo fogoso y anaranjado que desde esta se mostraba,

las voces, cada vez más menguantes,
abandonaron su cabeza, dejándola como antes.

<<Algún día volveré, ventosidad,
y te enloqueceré sin piedad.

<<Soy la voz del miedo,
y nadie carece de mi,
ni siquiera un estúpido pedo.

Sin tiempo a poder recuperarse de la experiencia traumática
Alfredo tiene la mente agotada, errática.

Entonces, la razón le volvió de repente;
siendo otra vez dueño de sí mismo,
comenzó a plantearse preguntas como un torrente:

<<¿Como he llegado aquí, donde estoy,
y ahora, a dónde narices voy?>>

A pesar de que la imperiosa duda le carcomía,
descendió más allá de donde la cordura le decía

Estaba desorientado, no podemos negarlo,
pero aún así asombrado, también debemos mentarlo.

Y así, siguió bajando y bajando, creyéndose Dante,
cruzó el mismísmo infierno tan campante.

Pasaban por sus ojos centenares de diablos,
todos ellos profiriendo vulgares vocablos.

En su descenso cosas horribles pudo presenciar,
torturas infernales que le hicieron titubear.

¿Qué era ese destructivo lugar?
Siempre había creído que sitios como ese,
solo existían en alguna mente peculiar,

que con criaturas aladas
y sierpes cornudas
soñaba que yacerían las personas malvadas.

Ante su asustada mirada,
veía cientos de calderos en llamas,
una infinidad de almas quemada.

Asesinos, ladrones, estafadores e indeseables,
más también incomprendidos, necios y soñadores.

Gente malvada, pero también seres inocentes,
eran condenados de maneras indecentes.

¿A caso al maravilloso cielo solo accede el más santo?
El responsable de esto seguro que tenía un corazón de amianto.

¿O tal vez, todos estamos condenados a pasar los días
en un infierno, torturado por criaturas impías?

Alfredo nunca comprendió una cosa,
si el murió, ¿por qué no pasó por esa zona horrorosa?

Decidió que ya resolvería más adelante todos estos enigmas,
se despidió de las pobres almas, mientras con hierro les abrían estigmas.

Algo le dijo que era mejor no acudir,
y en su largo viaje de nuevo persistir.

Pero la armonía de gritos y lamentos,
eran insufriblemente horribles,
para el pedo eran el mayor de los tormentos.

Era una sensación de injusticia insoportable,
y llegó a su zenit cuando ante su mirada impotente,
vio incluso niños sufriendo la tortura inaguantable.

Volvió sobre su propio paso,
dispuesto a ahogar a los diablos,
pues era la gota que colmaba el vaso.

Al cargar, a ellos una sonrisa les dio tiempo a esbozar,
antes de desaparecer ellos y todo su aquelarre.
Antes de darse cuenta de que había podido pasar,

ya ante su vista no había nada,
todo lo visto se había desintegrado,
el infierno había huido en manada.

Debía haber sido una mera alucinación,
que Alfredo vislumbró
fruto de su estrés y extenuación.

Ahora su único fin era llegar hasta el final de ese túnel,
y por eso seguía bajando en tropel.

Siguió bajando por ese tortuoso abismo,
con un inmesurable estoicismo.

Seguía enontrando sucesos sobrenaturales,
entes místicos y lugares sobrecogedores.

Y sin embargo, apenas se digno a observar,
pasando de largo sin titubear.

Las pocas veces que su camino quiso desviar,
las magníficas y grotescas apariciones,
desaparecían sin más dilaciones,
y el proseguía sin que ello le pudiese desilusionar.

El tiempo seguía pasando a velocidades inciertas,
nuestro Alfredo no era consciente de estas.

¿Lustros, décadas, tal vez siglos?
Nuestro héroe parecía eludirlos.

Sin embargo, a medida que iba bajando,
un pensamiento le iba atormentando:

<<¿Así me dictaba acabar el destino?
Vagando hasta el fin de la eternidad por este camino?

<<¿Qué hay de todos esos lugares maravillosos,
qué razón de ser tienen para que los vea,
si ni ellos me acompañarán en un fin tan tedioso?>>

Estos tormentos le acompañaron cada vez en mayor medida.
Hasta que finalmente, se planteó por primera vez volver a la salida.

Le parecía llevar vagando más de un milenio,
todo para nada, tan solo para volver al exterior primigenio.

Dejó de avanzar, cosa que no había hecho en todo ese tiempo,
para regresar otra vez de esa especie de subterráneo firmamento.

Estaba cada vez más destrozado.
Ya no recordaba por qué estaba allí,
ni a quién había fallado,

estaba a punto de transformarse en un cascarón vacío,
al que ni siquiera si aquella voz del miedo,
hubiese podido atormentar ya con su bramar impío.

Una voz cavernosa y penetrante,
le hizo estremecerse y parar en seco,
dura era esta como un diamante.

(¿y esa voz? ¿Quién podría ser? Alfredo no
tiene claro nada. ¿Qué le dirá? ¿Habrá servido
de algo toda esta travesía? No se por qué hago
todas estas preguntas, si yo ya lo sé. En la V parte
lo sabréis vosotros)

sábado, 8 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte III

(Anteriormente, Alfredo es engañado por el sapo, y sigue
su camino a la busqueda de un cuerpo. Se encuentra con
un científico, que tampoco tiene ningún remedio para
su condición de pedo. Así, nuestro amigo sigue su aventura)

Alfredo no perdió la esperanza, le deseó suerte al hombre,
y continuó la búsqueda de un remedio contra su hecatombe.

Podría con el anciano haberse quedado,
desistir su búsqueda y aceptar tener al menos un amigo.
Pero por un objetivo más ambicioso le había dado.

El quería ser amigo de toda la humanidad,
no vivir con un solo integrante de esta,
y para conseguirlo cruzaría cualquier adversidad.

Siguió vagando a lo largo y ancho de este mundo,
preservó su entusiasmo, no se detuvo ni un segundo.

Al fin y al cabo, siempre se puede aguardar,
los pedos no mueren, siempre estarán ahí para apestar...

En esas llegó hasta zonas frías de lo alto del globo,
zonas áridas, en las que no se veía ni a un triste lobo.

El pedo pensó: <<Dios mío, si no me largo pronto,
me quedaré congelado en el hielo como un tonto>>.

Pero era demasiado tarde, una tormenta de nieve,
le dejó congelado y atrapado en el relieve.

Ahora pensareis: <<Que caca, ¿Así acaba este relato?>>
Pues no, listos, aún continúa este cuento barato.

Un tiempo largo transcurrió.
Pasaron décadas, e incluso siglos,
pero a los dos milenios, algo cambió.

La humanidad, que es una irresponsable,
cuidó del planeta de manera abominable.

Finalmente, el calentamiento global,
castigó a la gente por su conducta banal.

Desapareció la maravillosa capa de ozono,
y en consecuencia de tal desastre,
las temperaturas hicieron que ardiera hasta el abono.

Los océanos se fueron a criar la malva,
erupciones volcánicas emergieron a mansalva...

La tierra se convirtió en un verdadero infierno,
casi ninguna planta, animal ni ser humano,
sobrevivió a semejante averno.

Solo una región del mundo aguantó esta destrucción.
En la gélida zona del norte, Alfredo encontró su salvación.

Pues era tan fría y estaba tan helada,
que la sensación de calor fue paliada.

Aún así, el hielo se derritió ligeramente,
permitiendo a Alfredo descongelarse rápidamente.

Dijo: <<Este sitio era distinto hace un momento,
lo juraría por todo el firmamento>>.

Y se llevó una sorpresa al acercarse a la frontera del helado territorio:
<<¿Cómo? ¡En un instante, esto ha pasado a ser un infierno notorio!>>

Resulta que Alfredo no fue consciente del tiempo pasado,
puesto que durante dos milenios sufrió criogenizado.

Entonces se encontró una dificultad  mucho mayor:
<<¿Como voy a salir de esta zona si fuera hace tanto calor?>>

Y es que los pedos no son del todo inmortales,
en contacto con el fuego, son inflamables...

Entonces pensó: <<¿Y por qué no arriesgarme?
No tengo nada de lo que arrepentirme...>>

Y como además pudo comprobar,
incluso a aquella tundra en la que estaba,
pronto la misma suerte le iba a alcanzar.

Las temperaturas ganaban terreno a la tierra helada
paulatinamente se derretía,
hasta que finalmente no quedaba nada.

Incluso el agua en la que el hielo se transformaba,
pronto, por influencia del calor
sin remedio se evaporaba.

Y así, salió de la parte del planeta estable,
mientras esta se desintegraba,
para meterse en una zona indeseable.

<<¡Cuanto calor hace, Dios mío!>>
Decía, a pesar de poner toda su voluntad
en avanzar sin pausa y con brío.

Ni tan solo él estaba seguro de que hacía,
y mucho menos, de a donde,
con su errático paseo, se dirigía.

El calor le causaba mareos,
y comenzó a flotar errático,
dando vueltas y rodeos.

Mientras tanto, la tierra de fuego avanzaba,
las temperaturas ascendían más aún,
y todo en derredor las llamas y el magma devoraban.

De repente, empezó a sentirse menos pesado.
Iba inmensamente liviano y aligerado.

Se le ocurrió mirar hacia el suelo sobre el que flotaba,
se encontró con una catástrofe que no imaginaba.

¡Estaba derritiéndose por momentos!
Dijo:<<¡El mundo no tiene sentimientos!

<<Supongo que este es mi merecido,
por las malas acciones
que por estupidez he cometido.

Lo siento por todos a los que asfixié,
lo lamento por aquel gigante al que
de forma cruel maté...

...espero ser algún día perdonado...
...no quería... ,,,no...
...ojalá a ningún inocente hubiese asesinado...>>

Cada vez más aturdido estaba,
incapaz de hablar se sentía,
y apenas ya flotaba.

Se formaba bajo él un charco de metano,
cada vez mayor era este,
y cualquier esfuerzo por evitarlo era en vano.

Finalmente se fundió al completo,
licuado desde los pies hasta el careto.

No podía hablar ya, ni siquiera moverse,
ni ver, ni escuchar y solo podía preguntarse:

<<¿Así que es esto estar muerto?
¿No hay paraíso, nada es cierto?

<<No siento mi cuerpo, no puedo mirar,
ni siquiera siento mi voz, no puedo hablar.

<<¿Y esto es lo que me depara el futuro?
¿Vivir la eternidad sumido en un mundo oscuro?>>

Sumido en sus pensamientos, atrapado en el fin de la vida,
se hacia la idea de pasar la eternidad en esa oscuridad sin salida.

Pasaban horas, días, semanas...
noches y mañanas...

De repente, empezó a escuchar,
muy vagamente, a mirar.

¿Acaso su gaseoso cuerpo volvía a vivir?
¡Sí! Notaba como el mundo volvía a sentir.

Volvía a ver un escenario lleno de destrucción.
un infierno, que en minutos le causó una fundición.

Pero, ahora no estaba derretido,
ni siquiera un poco tullido.

<<Eh, tu, ¿acaso no me ves?>>
Una voz le hizo girarse del revés.

Provenía de un hombre de baja estatura,
pero con una cara que reflejaba gran amargura.

Habló Alfredo <<¿Cómo es que no me temes?
¿Tienes acaso alguna clase de poderes?>>

Contestó el hombre: <<He visto cosas mucho más horribles.
Tu presencia, y tu hedor, no son los menos apacibles.

<<Fuego y destrucción me han acompañado,
y a fuerza de resistir toda esta calamidad,
he adquirido una gran adaptabilidad,
soy capaz de aguantar cualquier gas que hayas emanado.

<<Pero eso no es lo que importa ahora mismo.
Debes saber, oh, gran monstruo de gas,
lo que sucedió al transformarse este mundo en un abismo.

<<Ponte cómodo, te explicaré todo lo ocurrido,
entenderás la maldición que a la tierra le ha caído.

<<Era yo un feliz granjero,
con una vida simple y llena,
a pesar de tener poco dinero.

<<Tenía también una esposa,
y fruto de nuestro amor nacieron
dos hijos, que vida más hermosa...

<<Habíamos notado un clima más agresivo los últimos meses.
No imaginamos el desastre que nos caería en nuestras sienes.

<<Vivíamos en un lugar lejano como sencilla gente del agro,
alejados de las ciudades y de la mayoría de la humanidad,
viviendo en tierras de las que no se podía esperar ningún milagro.

<<Fueron las grandes ciudades las responsables.
Los humanos, con sus fábricas y polución,
llenaron la atmósfera de contaminación,
arruinando la naturaleza como miserables.>>

Alfredo muy confuso en ese momento se sentía,
pues palabras como fábricas o polución,
jamás había oído ni entendía.

<<Con los siglos esta práctica habían llevado,
pues aunque eran conscientes de los riesgos,
hasta entonces nada había pasado.

<<Y fue mucho tiempo tras este ciclo iniciar,
cuando la catástrofe no se hizo esperar.

<<Ocurrió sin darnos cuenta, fue todo rápido e inesperado...
de repente, alrededor de la granja mil volcanes habían estallado.>>

Mientras decía esto, el hombre saco un cuchillo azulado.
Alfredo no prestó atención, el relato le tenía hipnotizado.

<<El cielo rojo y negro se había tornado,
como si una noche infernal
sobre nuestras cabezas hubiese llegado.

<<Y no estaba del todo errado,
pues el ocaso de nuestro mundo
ya había comenzado

<<Todos corriamos con toda nuestra energía,
pero sabíamos que de la muerte nadie escaparía.

<<Mi mujer, y luego nuestros dos pequeños,
sucumbieron aquella primera noche,
y de sus cadáveres las llamas se hicieron dueños.

<<A penas su muerte me dio tiempo a llorar,
pues tan solo podía huir mientras todo a mi alrededor
en lo que nos rodea ahora se acababa por transformar.

<<De ello muchos años no han pasado,
pero me perseguirá a cada respiración,
hasta que este infierno mi alma haya dejado.

<<He danzado un largo vals con la muerte,
pero esta pesadilla ya ha llegado demasiado lejos.
No puedo vivir así, mi mente no es tan fuerte...

<<Pero ahora debe acabar, pues si fenezco,
debe ser por una buena causa,
una oportunidad de hacer el bien merezco...

<<Hace miles de millones de años no había universo,
solo la nada absoluta pervivía.
era todo un vacío dimensional oscuro y adverso.

<<Entonces, una presencia astral lo revirtió todo.
No se sabe como hizo tal proeza, pero así fue.
Algunos le llaman Dios, pero nadie sabe su verdadero apodo.

<<Esa poderosa fuerza, creó el universo de cero.
Este y cualquier cosa que más allá exista.
Formó las galaxias, y estrellas, hasta la idea de agujero negro.

<<Además, eligió nuestro planeta como el electo.
De todos los incontables que existen,
en él nacería la vida, sería un proyecto perfecto.

<<La historia todavía continua después de todo esto.
Hace miles de años se fundó una secta de aspecto funesto.

<<Esta secta tenía una enorme influencia en el mundo.
Esta apoyaba que el mundo desaparecería en un desastre profundo.

<<A pesar de su siniestra apariencia,
no tenían una intención malvada,
y deseaban que la humanidad fuese salvada.
Y por ello utilizaron su avanzadísima ciencia.

<<El líder mandó la construcción de un enorme dispositivo,
este, solo en una catástrofe como esta, debe de estar activo.

<<Se dice que puede devolver todo a la normalidad,
pero como no se halle pronto, di adiós a la humanidad.

<<Sin embargo, solo alguien muy especial,
puede activar la máquina,
y evitar que el mundo se enfrente a su final.

<<Hablaba la profecía,
de que un ser sin un cuerpo,
un monstruo ventoso sería,
quien tal proeza realizaría...

<<La máquina está situada
en los más profundo de
esta tierra devastada.

<<La entrada no es fácilmente localizable,
pero eventualmente, por azar
rezaré para que la puedas encontrar,
y de la salvación de todos seas responsable.

<<Esto es todo lo que se al respecto...
...y ahora...>> dijo alzando el cuchillo,
<<finaliza aquí mi horrible trayecto>>.

Alfredo, le interrumpió rápidamente:
<<¿Y como se que hablas verdaderamente?>>

Y fue entonces cuando él se apuñaló.
Con su boca sangrando, y muriendo rápidamente,
el pobre desgraciado exclamó:

<<¡Porque yo... soy el último de la secta de los Chusos!>>
Su cuerpo se iluminó, se desvanecieron sus piernas y brazos.

Luego el torso, y finalmente, se oyó una voz:
<<No me falles, salva a este mundo veloz...>>

Y por último antes de desaparecer,
cuando solo se veía su boca sangrante,
dijo esta ahora plácida y sonriente:
<<Al menos mis seres queridos volveré a ver...>>

(Como diría un modernillo: LOL. En la próxima
entrega veremos en que desemboca esta enmarañada trama.
¡Disfrutad!)

Poema Alfrediano: parte II

(Anteriormente, Alfredo ha partido en búsqueda
de una cura para su lamentable estado. Tras hablar
con un misterioso sapo, este le dice que antes era
un mago, pero un genio le arrebató sus poderes.
Si Alfredo derrota a este genio, el sapo asegura que
recuperará sus poderes, y podrá devolver a Alfredo a
una forma humana. ¿Derrotará nuestro pedo al genio?)

Efectivamente, viajó tres largos meses,
cruzándose en su camino con ermitaños,
algunos pastores y sus rebaños,
integrados por despreocupadas reses.

vagando hacia la izquierda de este ancho y largo globo,
hasta se preguntó si no le habrían timado como a un bobo.

A su alrededor la hierba iba desapareciendo,
primero la tundra, y después cordilleras
lentamente la fueron sustituyendo.

La vida animal y vegetal,
de golpe ya no existían,
se había borrado de forma gradual.

Y por fin, llegó hasta una enorme caverna,
se introdujo resuelto y determinado,
mientras la luz se reducía,
hasta que apenas veía lo que ante él había situado,
como la agotada batería
de una vieja linterna.

Era una cueva de lo más profundo,
de paredes rojizas y anaranjadas,
un lugar que parecía sacado del inframundo.

Alfredo siguió avanzando,
eso sí, sin poder evitar de vez en cuando,
ir asustado y titubeando.

Se movió por un pasillo cada vez más acortado,
por el que un hombre a gatas,
difícilmente hubiese entrado.

¿Cómo era posible el genio por allí hubiese pasado?
Debía ser con toda seguridad un enano,
que en comparación con un ser humano,
una menor talla había alcanzado.

El pasillo acabó con gran abrupción,
dando paso a una grande,
y también rojiza habitación.

En esta había tumbada una figura monumental.
Estimó Alfredo que su envergadura era tal,

que alcanzaría decenas y decenas de zancadas,
lo cual extrañaba a Alfredo, pues como pronto vio,
hasta esa sala no habían más entradas.

Su aspecto era el de un humano normal
-obviando su talla inusual-,

vestido como al mundo fue traído.
Tenía una enorme barba y mucho pelo,
nunca ver tanto pelo el pedo hubiese concebido.

Pero eso no era su asunto,
su objetivo era cargarse
a ese malhechor presunto.

Ni corta ni perezosa, nuestra querida ventosidad,
avanzó hasta la nariz del poderoso ser.
Dijo: <<Allá voy, esto será una asquerosidad>>

Se introdujo dentro de la cavidad nasal
se extendió por todo su cuerpo,
y se dispuso a dar al monstruo su final.

Al llegar a la parte de los pulmones,
al gigante le vinieron convulsiones.

Intentaba respirar, se desesperaba, se retorcía,
y a su pesar solo se desvanecía.

A los dos minutos, el gigante estaba muerto,
y Alfredo, aunque sintiéndolo por el genio, se fue de vuelta.
A recibir su recompensa por el entuerto.

Fueron otros tres meses de retorno,
en los cuales Alfredo no podía con su paciencia.
Pasó por páramos helados, desiertos como un horno,
y de tanto trayecto estaba dándole demencia.

Llegó la hora en la que llegó al valle,
y dijo al anfibio sin tardar:
<<Sapo, he matado al genio con todo detalle,

<<Dame ahora la forma deseada,
que estoy harto de tener aspecto de guarrada>>

A lo que el vil anfibio contestó:
<<¡Ja ja! ¡El pedo se lo tragó!

<<Es tal la dimensión de tu estupidez,
que gracias a esta, me he librado
de ese molesto monstruo de una vez.

<<Aquel gigante no era ningún genio en realidad.
Se trataba de un viejo enemigo al que atrapé hace años.
Solo tuve que mirarlo a los ojos con maldad,

<<y utilizar mi magia hipnótica.
Tras eso, con solo un poco de
mi poderosa retórica,

<<conseguí inducirle a dormir,
y luego apilar piedras para taparlo bajo una montaña,
eso es lo que más me hizo sufrir.

<<Huí, pues su sueño se agotaría de forma eventual,
y si me encontraba sería mi final.

<<Buscaba un milagro para eliminarlo del todo,
y llegaste tú, ¡criatura estúpida con cerebro de lodo!

<<Solo tuve que improvisar,
y mi historia con facilidad
te pudiste tragar.

<<¡Ahora serás tu el hipnotizado!
¡Serás dormido décadas,
como no hagas lo que te sea ordenado!>>

Y le miró con unos ojos enrojecidos,
que parecían por la ira poseídos.

Y sin embargo, nada sucedió,
puesto que Alfredo no tenía ojos,
y en eso el malvado no reparó.

El pedo, por su parte, se encontraba furioso.
Había cometido por primera vez asesinato intencionado,
quizás el crimen más repugnante y horroroso.

Quiso Alfredo darle su merecido,
Pero se escapó el muy malnacido.

A pesar de ser de todo menos gigante,
saltaba a una distancia impresionante,

y pronto se esfumó de la vista,
y le perdió el perseguidor la pista.

Alfredo no continuó su viaje como si nada,
le dolió la muerte de aquel gigante,
a causa de una broma tan pesada.

Sentía que había sido malvado,
aunque no era del todo culpa suya,
haber sido tan fácilmente manipulado.

¿Que sabía él sobre mentiras y maldades,
argucias, trampas y conductas criminales?

Porque lo cierto es que esta era su gran debilidad,
su enorme y evidente ingenuidad.

Lo que nunca supo es que por el que había matado,
el resbaladizo y perverso criminal,
mucho tiempo su victoria no pudo haber celebrado.

Tras seguir durante otra media hora saltando,
y mientras miraba hacia atrás,
se tropezó, y por un risco se acabó precipitando.

Y en el fondo de este su vida acabó,
cuando su masa encefálica,
por las puntiagudas rocas se desparramó.

Sin embargo, esto no le hizo frenar.
Había hecho ya demasiados sacrificios,
y la única opción que veía era la de avanzar.

Se propuso recorrer todo el mundo,
a la búsqueda de un tratamiento
para dejar de ser un gas inmundo.

Al tiempo de haber viajado,
se encontró un laboratorio,
que aunque parecía abandonado,
decidió entrar a la búsqueda de su jolgorio.

Dentro estaba todo muy sucio y pringado,
de hecho, parecía que de roña lo hubieran pintado.

Habían muchas salas; desde una Alfredo percibió un sonido,
así que entró, porque de la curiosidad estaba carcomido.

En el fondo de la sala  se encontró con un anciano,
que le dijo tener soluciones para todo,
aunque tras lo del sapo, sospechó de que fuera otro villano.

Finalmente lo estuvo cavilando,
y pensó: <<No puedo ir siempre sospechando>>

Así que le dijo al extraño anciano:
<<Hola, me gustaría ser un humano,
que de pedos estoy hasta el ano>>.

El abuelo, que además era científico,
le confesó algo muy verídico:

<<Lo siento, mi querido señor Alfredo,
pero no puedo resolver el problema que me propone,
y no es que su percance me importe un bledo,
si no que contra eso, aún no se ha inventado nada que funcione>>.

Alfredo, decepcionado, decidió volver a su hogar,
aceptar su humilde y penosa condición,
y tener que apestar e intoxicar
a la desgraciada población.

Pero el científico, que veía sus intenciones, le dijo:
<<Escuche, la ciencia aún está en su infancia,
pero algún día, puede que sea normal, hijo.

<<Eso sí, para eso quedan siglos de tecnología.
No se desanime, llegará el día en el que deje de ser un pedo,
aunque de momento no se vea ni en la lejanía...>>

<<Por cierto -preguntó nuestro cuesco-
¿Como es que usted no se asfixia como el resto?>>

<<Es algo muy sencillo, -dijo el científico-,
gracias a la ciencia, sigo vivo desde un tiempo arcaico...

<<Sin embargo, sufrí un triste efecto secundario,
me quede sin olfato, tacto ni gusto,
para compensar mi estado centenario.>>

(Aquí acaba el segundo fragmento de nuestra mítica
aventura. La tercera parte llegará en breve...)